Las tensiones geopolíticas, particularmente las relaciones entre EE. UU. e Irán, han llevado los precios del petróleo crudo a máximos de seis meses, con los mercados respondiendo con cautela a posibles acciones militares y cambios en las políticas energéticas, incluyendo la presión de EE. UU. sobre las importaciones de petróleo ruso.