La decisión del gobierno de Corea de posponer la implementación de impuestos sobre activos virtuales ha creado un entorno en el que se puede negociar sin la carga fiscal durante al menos 2 años. Más allá de un simple ajuste de políticas, es un cambio significativo que ofrece a los inversores nacionales la oportunidad de modificar sus estrategias estructurales.
Aunque en los países desarrollados la fiscalización ya es una práctica habitual, el mercado coreano todavía mantiene una condición especial de "exclusión del elemento fiscal". En particular, a medida que el mercado de activos virtuales centrado en Bitcoin vuelve a ser activo, la demanda de operaciones a corto plazo por parte de inversores individuales, incluidos los generaciones 2030, ha aumentado notablemente. Sin embargo, las barreras de entrada siguen siendo altas. Clave privada