Muchos sienten curiosidad y miedo respecto a los futuros de acciones individuales. La curiosidad proviene de poder mover grandes beneficios con poco capital, y el miedo de que las pérdidas lleguen de forma rápida y violenta. En realidad, los futuros de acciones no son tan misteriosos; solo hay que entender bien su lógica de funcionamiento y el mecanismo de gestión de riesgos, y los principiantes también podrán jugar con claridad.
¿Pero qué son exactamente los futuros de acciones? Primero, entender los conceptos básicos.
Los futuros de acciones son productos derivados cuyo activo subyacente es una sola acción. En esencia, son un "acuerdo de compra y venta para el futuro". Hoy firmas un contrato a un precio determinado, acordando que en una fecha futura se entregará a ese precio.
Lo más importante: el precio de los futuros de acciones seguirá el movimiento del mercado spot, generalmente en la misma dirección. Si el mercado es alcista, el precio del futuro será superior al precio actual de la acción; si es bajista, el futuro tendrá un precio inferior. La anticipación o retraso en estos movimientos de precios suele ser una referencia para los inversores.
Un contrato de futuros de acciones en Taiwán equivale a 2000 acciones, o 2 lotes de acciones. Es decir, si operas con un contrato de futuros de TSMC, equivale a comprar o vender 2000 acciones.