Actualmente, BlackRock ha alcanzado una gestión de activos de 12,5 billones de dólares. ¿Qué hay detrás de esto? Lawrence Fink, cofundador, presidente y CEO de BlackRock, ha demostrado durante medio siglo en la industria financiera un pensamiento innovador y una capacidad de ejecución que han moldeado el sector. En una reciente entrevista en la “Conversación con leyendas” organizada por Citi, reveló sus pensamientos sinceros sobre el futuro de las finanzas.
De la revolución de las computadoras a las herramientas de gestión de riesgos: la transformación tecnológica en las finanzas
La carrera de Lawrence Fink comenzó en 1976, tras una entrevista en First Boston. En ese entonces, era un joven típico de la costa oeste, con accesorios de turquesa y cabello largo, y fue la primera vez que vio nieve en Nueva York. Wall Street en esa época era muy diferente: el capital total de los bancos de inversión era de aproximadamente 200 millones de dólares, operando casi como una empresa familiar, sin asumir muchos riesgos.
En 1983, esta situación cambió radicalmente. Se introdujeron computadoras en el departamento de hipotecas. Fink recuerda este cambio como “lo que realmente transformó Wall Street fue la computadora”. La capacidad de las computadoras permitió reconstruir pools hipotecarios y calcular sus flujos de efectivo, dando origen al proceso de titulización. También nacieron los derivados como los swaps de tasas de interés, gracias a esta tecnología. La era de herramientas manuales como las calculadoras Monroe o HP-12C terminó, y toda la industria financiera migró hacia una base tecnológica.
Aprendiendo de los fracasos: la fundación de BlackRock por Lawrence Fink
Entre 1984 y 1985, con solo 27 años, Fink fue promovido a director gerente más joven. A los 31, ingresó al comité ejecutivo y a los 34 estaba convencido de que todo iba bien. Su división era la más rentable de la empresa y estableció récords trimestrales. Sin embargo, en el segundo trimestre de 1986, sufrió una pérdida repentina de 100 millones de dólares. Cuando todo iba bien, era considerado un héroe; en el momento de la pérdida, el 80% de sus apoyos desaparecieron. El espíritu de equipo se desplomó.
De esa experiencia aprendió una lección profunda: creía que tenía el mejor equipo y la mejor percepción del mercado, pero en su ambición de competir con Salomon Brothers, no logró seguir el ritmo de la evolución del mercado. Sin un sistema de gestión de riesgos, asumieron riesgos desconocidos, lo que requirió un año y medio para reconstruir su carrera.
Luego, recibió ofertas de varias firmas en Wall Street, pero decidió no repetir los mismos errores. Investigó el mercado de inversión en la parte de compra y venta, contactó a Steve Schwarzman y en 1988, fundó BlackRock con un equipo inusual: dos de los ocho fundadores eran expertos en tecnología, invirtieron 25,000 dólares en estaciones de trabajo SunSpark. Desde su inicio, la cultura de BlackRock estuvo profundamente arraigada en la tecnología de gestión de riesgos.
El sistema Aladdin y su impacto en la gestión de crisis: una infraestructura confiable para el gobierno
El verdadero valor de BlackRock se evidenció en 1994, durante la quiebra de Kidder Peabody. Aprovechando su relación con GE, Fink ofreció apoyo a Jack Welch y Dennis Damodaran, y logró que su sistema Aladdin fuera contratado para gestionar activos problemáticos. Fink renunció a las tarifas de consultoría y propuso pagar solo si tenían éxito. En nueve meses, lograron beneficios en la cartera de activos, y GE pagó la tarifa de consultoría más alta de su historia.
Tras este éxito, Fink decidió abrir Aladdin a todos los clientes y competidores, confiando en que su equipo podía competir y que el sistema podía hacerlo. Esto se demostró en la crisis financiera de 2008: durante el fin de semana, JPMorgan solicitó a BlackRock un análisis urgente de su cartera, y en sábado completaron la evaluación del riesgo. El domingo por la mañana, Fink recibió una llamada de Timothy Geithner, presidente de la Reserva Federal, solicitando ayuda. Con autorización de Jamie Dimon, BlackRock cambió a servicios gubernamentales. Para acelerar el proceso, fue contratada directamente por el gobierno de EE. UU.
Cuando el Secretario del Tesoro preguntó si los contribuyentes estadounidenses asumirían pérdidas por la adquisición de activos, Fink propuso incluir el principal y los intereses en los cálculos. Consideró que, dado el alto interés y la caída del valor de los activos, los contribuyentes podrían recuperar su dinero. Luego, también gestionaron la reestructuración de AIG y crisis en países como Reino Unido, Países Bajos, Alemania y Canadá.
La difusión del enfoque a largo plazo: la carta a los accionistas y la gestión responsable
En 2009, tras la adquisición de BGI, BlackRock se convirtió en la mayor gestora de fondos indexados del mundo. Esto motivó la redacción de su carta a los accionistas. En ese momento, BlackRock gestionaba una enorme responsabilidad en acciones, pero solo tenía derechos de voto, sin poder disponer de ellas.
El núcleo de la carta de Fink es promover la “mentalidad a largo plazo”. Pensar en las tendencias a largo plazo para los inversores a largo plazo fue la misión principal. Mientras muchas empresas similares en 2004 tenían valoraciones de entre 5 y 20 mil millones de dólares, BlackRock alcanzaba los 170 mil millones. Fink atribuye esta diferencia a su enfoque en la inversión en tecnología y mejoras.
El futuro de la inversión: IA y tokenización, las nuevas estrategias de BlackRock
Fink señala que las tendencias que definirán la reestructuración de la inversión y gestión de activos son la inteligencia artificial y la tokenización de activos financieros. La innovación disruptiva de plataformas digitales como New Bank en Brasil y Trade Republic en Alemania, junto con la transformación que la IA trae al análisis de big data, hacen que las posibilidades sean más claras. En 2017, BlackRock fundó un laboratorio de IA en Stanford, desarrollando algoritmos de optimización. La gestión de 12,5 billones de dólares y el procesamiento de innumerables transacciones hacen que la innovación tecnológica vuelva a la empresa a sus raíces de responsabilidad.
Fink comenta que “los primeros grandes operadores tienen una ventaja mayor”, pero que “cuando la IA de segunda generación se generalice, la ventaja competitiva enfrentará desafíos”. Sin embargo, su posición actual supera con creces la de hace cinco años, y la escala de inversión en tecnología supera las percepciones externas. Todas las operaciones, desde procesamiento de transacciones hasta integración de fusiones y plataformas tecnológicas, están basadas en infraestructura tecnológica.
El crecimiento en negocios privados en 2023 ha sido notable: la inversión en infraestructura pasó de cero a 50 mil millones de dólares, y el crédito privado también creció rápidamente. La adquisición de Prequin costó solo un tercio de lo que invirtieron en otros fondos, y la integración de plataformas como E-Front y Aladdin en sistemas públicos y privados permitirá gestionar riesgos en toda la cadena de activos.
Bitcoin y el futuro incierto: una nueva visión sobre la tecnología blockchain
Antes, Fink criticaba duramente a Bitcoin, junto a Jamie Dimon, calificándolo como “una moneda para lavado de dinero y robos”. Sin embargo, tras analizar la pandemia de 2020, su perspectiva cambió.
Un ejemplo que le hizo reconsiderar fue que una mujer en Afganistán usaba Bitcoin para pagar a trabajadoras que el Talibán había prohibido emplear. En un sistema bancario controlado, las criptomonedas se convirtieron en una salida humanitaria. Poco a poco, Fink empezó a valorar la tecnología blockchain que respalda a Bitcoin.
Para él, Bitcoin no es solo una moneda, sino un “hedge para un futuro incierto”, una “activos de miedo” que poseen quienes temen la seguridad nacional o la caída del valor de la moneda. Su creencia en la necesidad de aprendizaje continuo en entornos de alto riesgo y cambio acelerado ha facilitado este cambio de visión.
Buscar información que el mercado pasa por alto: los límites de la gestión activa y la esencia de la inversión
Fink enfatiza que lo que los inversores deben buscar son informaciones que el mercado no ha reconocido aún. La información tradicional no genera rentabilidad superior. El equipo de acciones sistemáticas de BlackRock ha superado al mercado durante 12 años, y sus estrategias basadas en algoritmos de IA y big data han superado al 95% de los inversores en análisis fundamental en la última década.
Pero “esto es como el béisbol”, dice Fink. Mantener un porcentaje de aciertos del 30% es muy difícil, y lograrlo durante cinco años consecutivos es excepcional. La mayoría de los inversores en análisis fundamental obtienen bajos retornos tras comisiones, lo que explica la reducción del sector de gestión activa. “Si la gestión activa fuera realmente efectiva, los ETF nunca habrían surgido”, afirma con franqueza.
La esencia del sector de gestión de activos es centrarse en los resultados. BlackRock es la tercera mayor gestora de pensiones en México, la mayor gestora extranjera en Japón y la mayor administradora de fondos de pensiones en Reino Unido. Todo esto se basa en relaciones de confianza que no se pueden replicar fácilmente.
Crecimiento económico de EE. UU. al 3% y deuda nacional: riesgos sistémicos ignorados
Su mayor preocupación es que si EE. UU. no mantiene un crecimiento del 3%, la deuda se convertirá en una carga para el país. La deuda en 2000 era de 8 billones de dólares, y en 25 años se ha triplicado a 36 billones. Solo manteniendo ese crecimiento, se puede controlar la relación deuda/PIB, pero el mercado es escéptico.
Fink señala tres riesgos principales: primero, que el 20% de los bonos estadounidenses están en manos de extranjeros, y las políticas proteccionistas pueden reducir la posesión de dólares. Segundo, que muchos países desarrollan sus mercados de capital, como India o Arabia Saudita, reduciendo la atracción de los bonos estadounidenses. Tercero, que la digitalización de monedas y las stablecoins puedan disminuir el papel del dólar a nivel global.
La solución, según Fink, está en liberar y simplificar los procesos de inversión privada. Aunque existen eventos de cisne negro en el crédito privado, si los activos y pasivos se alinean y se desendeuda, los riesgos no se convertirán en sistémicos.
Cada día cuenta: la filosofía de liderazgo de Lawrence Fink
El núcleo del liderazgo de Fink es la creencia de que “cada día es una batalla”. La inacción significa retroceso; en una gran empresa, no hay botón de pausa, solo hay que dar lo mejor. Con medio siglo en la industria financiera, sigue buscando dar lo mejor cada día.
Se reúne con nuevos líderes antes de que asuman, para asegurar un flujo de información y construir canales de comunicación únicos en la industria. Valora mucho el consejo del consejo de administración, y aprende de expertos como Chuck Robbins de Cisco y Fabrizio Freda de Estée Lauder en marketing, manteniendo siempre una actitud de aprendizaje.
“Solo con esfuerzo total y dedicación se puede mantener la autoridad en el diálogo y en la industria. Este derecho se gana día a día con la capacidad real, no es algo que se da por sentado”, afirma Fink. La gestión de BlackRock, con sus 12,5 billones de dólares en activos, refleja esa dedicación continua a la innovación tecnológica y la auto-mejora constante, que son la base de su liderazgo en la industria.
Ver originales
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
Laurence Fink habla de los 50 años de innovación financiera: la IA y la tokenización están reconstruyendo el futuro de la inversión
Actualmente, BlackRock ha alcanzado una gestión de activos de 12,5 billones de dólares. ¿Qué hay detrás de esto? Lawrence Fink, cofundador, presidente y CEO de BlackRock, ha demostrado durante medio siglo en la industria financiera un pensamiento innovador y una capacidad de ejecución que han moldeado el sector. En una reciente entrevista en la “Conversación con leyendas” organizada por Citi, reveló sus pensamientos sinceros sobre el futuro de las finanzas.
De la revolución de las computadoras a las herramientas de gestión de riesgos: la transformación tecnológica en las finanzas
La carrera de Lawrence Fink comenzó en 1976, tras una entrevista en First Boston. En ese entonces, era un joven típico de la costa oeste, con accesorios de turquesa y cabello largo, y fue la primera vez que vio nieve en Nueva York. Wall Street en esa época era muy diferente: el capital total de los bancos de inversión era de aproximadamente 200 millones de dólares, operando casi como una empresa familiar, sin asumir muchos riesgos.
En 1983, esta situación cambió radicalmente. Se introdujeron computadoras en el departamento de hipotecas. Fink recuerda este cambio como “lo que realmente transformó Wall Street fue la computadora”. La capacidad de las computadoras permitió reconstruir pools hipotecarios y calcular sus flujos de efectivo, dando origen al proceso de titulización. También nacieron los derivados como los swaps de tasas de interés, gracias a esta tecnología. La era de herramientas manuales como las calculadoras Monroe o HP-12C terminó, y toda la industria financiera migró hacia una base tecnológica.
Aprendiendo de los fracasos: la fundación de BlackRock por Lawrence Fink
Entre 1984 y 1985, con solo 27 años, Fink fue promovido a director gerente más joven. A los 31, ingresó al comité ejecutivo y a los 34 estaba convencido de que todo iba bien. Su división era la más rentable de la empresa y estableció récords trimestrales. Sin embargo, en el segundo trimestre de 1986, sufrió una pérdida repentina de 100 millones de dólares. Cuando todo iba bien, era considerado un héroe; en el momento de la pérdida, el 80% de sus apoyos desaparecieron. El espíritu de equipo se desplomó.
De esa experiencia aprendió una lección profunda: creía que tenía el mejor equipo y la mejor percepción del mercado, pero en su ambición de competir con Salomon Brothers, no logró seguir el ritmo de la evolución del mercado. Sin un sistema de gestión de riesgos, asumieron riesgos desconocidos, lo que requirió un año y medio para reconstruir su carrera.
Luego, recibió ofertas de varias firmas en Wall Street, pero decidió no repetir los mismos errores. Investigó el mercado de inversión en la parte de compra y venta, contactó a Steve Schwarzman y en 1988, fundó BlackRock con un equipo inusual: dos de los ocho fundadores eran expertos en tecnología, invirtieron 25,000 dólares en estaciones de trabajo SunSpark. Desde su inicio, la cultura de BlackRock estuvo profundamente arraigada en la tecnología de gestión de riesgos.
El sistema Aladdin y su impacto en la gestión de crisis: una infraestructura confiable para el gobierno
El verdadero valor de BlackRock se evidenció en 1994, durante la quiebra de Kidder Peabody. Aprovechando su relación con GE, Fink ofreció apoyo a Jack Welch y Dennis Damodaran, y logró que su sistema Aladdin fuera contratado para gestionar activos problemáticos. Fink renunció a las tarifas de consultoría y propuso pagar solo si tenían éxito. En nueve meses, lograron beneficios en la cartera de activos, y GE pagó la tarifa de consultoría más alta de su historia.
Tras este éxito, Fink decidió abrir Aladdin a todos los clientes y competidores, confiando en que su equipo podía competir y que el sistema podía hacerlo. Esto se demostró en la crisis financiera de 2008: durante el fin de semana, JPMorgan solicitó a BlackRock un análisis urgente de su cartera, y en sábado completaron la evaluación del riesgo. El domingo por la mañana, Fink recibió una llamada de Timothy Geithner, presidente de la Reserva Federal, solicitando ayuda. Con autorización de Jamie Dimon, BlackRock cambió a servicios gubernamentales. Para acelerar el proceso, fue contratada directamente por el gobierno de EE. UU.
Cuando el Secretario del Tesoro preguntó si los contribuyentes estadounidenses asumirían pérdidas por la adquisición de activos, Fink propuso incluir el principal y los intereses en los cálculos. Consideró que, dado el alto interés y la caída del valor de los activos, los contribuyentes podrían recuperar su dinero. Luego, también gestionaron la reestructuración de AIG y crisis en países como Reino Unido, Países Bajos, Alemania y Canadá.
La difusión del enfoque a largo plazo: la carta a los accionistas y la gestión responsable
En 2009, tras la adquisición de BGI, BlackRock se convirtió en la mayor gestora de fondos indexados del mundo. Esto motivó la redacción de su carta a los accionistas. En ese momento, BlackRock gestionaba una enorme responsabilidad en acciones, pero solo tenía derechos de voto, sin poder disponer de ellas.
El núcleo de la carta de Fink es promover la “mentalidad a largo plazo”. Pensar en las tendencias a largo plazo para los inversores a largo plazo fue la misión principal. Mientras muchas empresas similares en 2004 tenían valoraciones de entre 5 y 20 mil millones de dólares, BlackRock alcanzaba los 170 mil millones. Fink atribuye esta diferencia a su enfoque en la inversión en tecnología y mejoras.
El futuro de la inversión: IA y tokenización, las nuevas estrategias de BlackRock
Fink señala que las tendencias que definirán la reestructuración de la inversión y gestión de activos son la inteligencia artificial y la tokenización de activos financieros. La innovación disruptiva de plataformas digitales como New Bank en Brasil y Trade Republic en Alemania, junto con la transformación que la IA trae al análisis de big data, hacen que las posibilidades sean más claras. En 2017, BlackRock fundó un laboratorio de IA en Stanford, desarrollando algoritmos de optimización. La gestión de 12,5 billones de dólares y el procesamiento de innumerables transacciones hacen que la innovación tecnológica vuelva a la empresa a sus raíces de responsabilidad.
Fink comenta que “los primeros grandes operadores tienen una ventaja mayor”, pero que “cuando la IA de segunda generación se generalice, la ventaja competitiva enfrentará desafíos”. Sin embargo, su posición actual supera con creces la de hace cinco años, y la escala de inversión en tecnología supera las percepciones externas. Todas las operaciones, desde procesamiento de transacciones hasta integración de fusiones y plataformas tecnológicas, están basadas en infraestructura tecnológica.
El crecimiento en negocios privados en 2023 ha sido notable: la inversión en infraestructura pasó de cero a 50 mil millones de dólares, y el crédito privado también creció rápidamente. La adquisición de Prequin costó solo un tercio de lo que invirtieron en otros fondos, y la integración de plataformas como E-Front y Aladdin en sistemas públicos y privados permitirá gestionar riesgos en toda la cadena de activos.
Bitcoin y el futuro incierto: una nueva visión sobre la tecnología blockchain
Antes, Fink criticaba duramente a Bitcoin, junto a Jamie Dimon, calificándolo como “una moneda para lavado de dinero y robos”. Sin embargo, tras analizar la pandemia de 2020, su perspectiva cambió.
Un ejemplo que le hizo reconsiderar fue que una mujer en Afganistán usaba Bitcoin para pagar a trabajadoras que el Talibán había prohibido emplear. En un sistema bancario controlado, las criptomonedas se convirtieron en una salida humanitaria. Poco a poco, Fink empezó a valorar la tecnología blockchain que respalda a Bitcoin.
Para él, Bitcoin no es solo una moneda, sino un “hedge para un futuro incierto”, una “activos de miedo” que poseen quienes temen la seguridad nacional o la caída del valor de la moneda. Su creencia en la necesidad de aprendizaje continuo en entornos de alto riesgo y cambio acelerado ha facilitado este cambio de visión.
Buscar información que el mercado pasa por alto: los límites de la gestión activa y la esencia de la inversión
Fink enfatiza que lo que los inversores deben buscar son informaciones que el mercado no ha reconocido aún. La información tradicional no genera rentabilidad superior. El equipo de acciones sistemáticas de BlackRock ha superado al mercado durante 12 años, y sus estrategias basadas en algoritmos de IA y big data han superado al 95% de los inversores en análisis fundamental en la última década.
Pero “esto es como el béisbol”, dice Fink. Mantener un porcentaje de aciertos del 30% es muy difícil, y lograrlo durante cinco años consecutivos es excepcional. La mayoría de los inversores en análisis fundamental obtienen bajos retornos tras comisiones, lo que explica la reducción del sector de gestión activa. “Si la gestión activa fuera realmente efectiva, los ETF nunca habrían surgido”, afirma con franqueza.
La esencia del sector de gestión de activos es centrarse en los resultados. BlackRock es la tercera mayor gestora de pensiones en México, la mayor gestora extranjera en Japón y la mayor administradora de fondos de pensiones en Reino Unido. Todo esto se basa en relaciones de confianza que no se pueden replicar fácilmente.
Crecimiento económico de EE. UU. al 3% y deuda nacional: riesgos sistémicos ignorados
Su mayor preocupación es que si EE. UU. no mantiene un crecimiento del 3%, la deuda se convertirá en una carga para el país. La deuda en 2000 era de 8 billones de dólares, y en 25 años se ha triplicado a 36 billones. Solo manteniendo ese crecimiento, se puede controlar la relación deuda/PIB, pero el mercado es escéptico.
Fink señala tres riesgos principales: primero, que el 20% de los bonos estadounidenses están en manos de extranjeros, y las políticas proteccionistas pueden reducir la posesión de dólares. Segundo, que muchos países desarrollan sus mercados de capital, como India o Arabia Saudita, reduciendo la atracción de los bonos estadounidenses. Tercero, que la digitalización de monedas y las stablecoins puedan disminuir el papel del dólar a nivel global.
La solución, según Fink, está en liberar y simplificar los procesos de inversión privada. Aunque existen eventos de cisne negro en el crédito privado, si los activos y pasivos se alinean y se desendeuda, los riesgos no se convertirán en sistémicos.
Cada día cuenta: la filosofía de liderazgo de Lawrence Fink
El núcleo del liderazgo de Fink es la creencia de que “cada día es una batalla”. La inacción significa retroceso; en una gran empresa, no hay botón de pausa, solo hay que dar lo mejor. Con medio siglo en la industria financiera, sigue buscando dar lo mejor cada día.
Se reúne con nuevos líderes antes de que asuman, para asegurar un flujo de información y construir canales de comunicación únicos en la industria. Valora mucho el consejo del consejo de administración, y aprende de expertos como Chuck Robbins de Cisco y Fabrizio Freda de Estée Lauder en marketing, manteniendo siempre una actitud de aprendizaje.
“Solo con esfuerzo total y dedicación se puede mantener la autoridad en el diálogo y en la industria. Este derecho se gana día a día con la capacidad real, no es algo que se da por sentado”, afirma Fink. La gestión de BlackRock, con sus 12,5 billones de dólares en activos, refleja esa dedicación continua a la innovación tecnológica y la auto-mejora constante, que son la base de su liderazgo en la industria.