¿Recuerdan la alegría de algunos árabes por la muerte de Saddam Hussein?
Y hoy su alegría por la muerte de Khamenei y antes de eso de Hassan Nasrallah, Gaddafi y Ali Saleh. Cada uno tiene sus razones para expresar sus sentimientos. Pero los árabes no prestan atención a algo más importante. Todas sus alegrías y tristezas son ofrendas para la Zionoamericana, que tramará días difíciles para ellos si eligen el silencio.
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¿Recuerdan la alegría de algunos árabes por la muerte de Saddam Hussein?
Y hoy su alegría por la muerte de Khamenei y antes de eso de Hassan Nasrallah, Gaddafi y Ali Saleh.
Cada uno tiene sus razones para expresar sus sentimientos.
Pero los árabes no prestan atención a algo más importante.
Todas sus alegrías y tristezas son ofrendas para la Zionoamericana,
que tramará días difíciles para ellos si eligen el silencio.