Cuanto más mala suerte tienes, menos debes decir palabras desalentadoras.


Por ejemplo, si estás enfermo o tu carrera no va bien, cuando alguien te pregunte, solo debes responder: Está bien.
Recuerda, no debes hablar de tus dolores o dificultades, y mucho menos quejarte de tus experiencias.
Porque cuando te quejas, el campo magnético en lo profundo de tu corazón pensará que tu ser necesita ser compadecido y cuidado, y así tu sistema inmunológico disminuirá.
Cuanto más venenosa sea tu boca, más amarga será tu destino.
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