Recientemente participé en varias cenas, y los temas de conversación que casi siempre surgen son dos: primero, las 🦞 de OpenClaw, no tengo ninguna en casa y da vergüenza decirlo. Segundo, los robots humanoides, desde que Tesla Optimus puede recoger huevos hasta la actuación de artes marciales en el Festival de Primavera de Unitree, y las fantasías sobre la “fuerza laboral digital” en el futuro, en los cuales se gestan enormes oportunidades.


El tema más profundo que discutimos fue: si #AI ya ha dado a las máquinas un cerebro, ¿quién les instalará un “sistema operativo”? ¿Cómo participan los robots en actividades económicas y colaboran entre sí? A diferencia de los sistemas cerrados tipo Apple, se necesita algo de código abierto, a nivel Android, que permita a miles de robots comunicarse y colaborar entre sí.
En la actualidad, el sector de los robots me recuerda un poco a 2007, antes del lanzamiento del iPhone, cuando los principales fabricantes de teléfonos competían en megapíxeles de cámaras y en diseños con tapa deslizable. Pero, según la experiencia histórica, lo que realmente hizo explotar el mercado de los teléfonos fue Android, que unificó hardware fragmentado, aplicaciones y pagos. De manera similar, en el sector de los robots, Unitree puede hacer acrobacias y Optimus puede fabricar coches en la fábrica de Tesla, pero no “hablan” entre sí ni colaboran. Por ejemplo, si la cámara de casa detecta que el perro volcó su plato, no puede llamar automáticamente al robot de limpieza para que ayude, porque no hay un “lenguaje” ni una “cartera” unificados.
Por eso, quiero mencionar que hoy compré $ROBO , y respecto a @openmind_agi@, lo que hacen es muy sencillo: primero, no crean modelos nuevos; segundo, no fabrican hardware nuevo, sino que convierten las capacidades actuales de IA, sensores y control de movimiento en un sistema operativo de robots realmente útil. Su sistema OM1, en pocas palabras, es como poner “sentido común” en los robots, por ejemplo, que reduzcan la velocidad al ver a una persona acercándose, o que busquen trabajo por sí mismos cuando se cargan de energía. Un detalle que me impresionó mucho fue su diseño de privacidad: las caras que capturan los robots se difuminan en el acto y los datos no se envían a la nube. Recientemente, DJI sufrió una filtración de privacidad con su robot aspirador, y todos lo hemos oído.
Lo valioso es que OpenMind también integra el protocolo x402, que en términos simples, es como darles a los robots una “tarjeta bancaria” en la cadena, para que puedan comprar piezas y pagar servicios por sí mismos, sin que los humanos tengan que ser sus niñeras.
Imagina un escenario: en un centro comercial, llega un equipo de robots de limpieza, primero pagan a los robots de patrulla para compartir un mapa 3D, luego empiezan a limpiar, y cuando la batería se agota, van automáticamente a la estación de carga, escanean para pagar, y al terminar, distribuyen sus ingresos a los ingenieros que los mantienen. El centro comercial calcula automáticamente el pago según el área limpiada y lo transfiere a la cuenta del robot, todo usando el protocolo x402. $ROBO es la moneda de liquidación y la billetera de cambio de los robots, en la que participan pagos micro entre máquina y máquina (M2M) y máquina y persona (M2C(). El sistema bancario no puede gestionar esto, solo las criptomonedas pueden. OpenMind está ocupando ese nicho en la ecología de los bancos de robots.
En resumen, antes, invertir en robots significaba apostar por qué hardware ganaría. Pero la velocidad de la competencia en hardware es demasiado rápida, y lo más probable es que las ganancias se estabilicen. OpenMind sigue el camino de Android: sin importar qué tipo de robot sea, si quieres conectarte, evitar obstáculos o realizar transacciones autónomas, puedes optar por el sistema OM1. Por eso, al final, no invertimos solo en un “vendedor de hardware”, sino en un “recaudador de impuestos”: mientras la economía de los robots funcione, ) será la moneda de liquidación universal en ese ecosistema. Además, el valor de mercado (FDV) ha caído por debajo de 4 mil millones de dólares, por debajo del precio de preventa anterior, así que conviene hacer pequeñas posiciones y esperar, sin FOMO, a que exploten los casos industriales de OM1. Invertir en esto es, en esencia, apostar por la Web3 en el mundo físico. Espero una ola. DYOR, solo notas personales. 🧐
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