"¿Por qué esconderse en un búnker mientras los iraníes enfrentan el fuego?
Si los atacan, ¿por qué debería huir?"
Esas fueron sus últimas palabras.
A los 86 años, con la muerte llamando a la puerta, se negó a retroceder.
¿Qué queda por temer cuando la juventud intrépida de Irán mira de frente los misiles enemigos, con el pecho hacia afuera, orgullosos?
Él no era un cobarde.
Él no era egoísta.
Él no era débil, estarcido, asustado, pequeño, frágil, cínico, vanidoso, traicionero, sin espina dorsal…
...y NUNCA fue ordinario.
Él fue el Ayatollah Ali Khamenei.
❤️🔥❤️🔥❤️🔥
Un símbolo
Ver originales