Los recortes en bonos basura se aceleran ante el aumento de las presiones de la deuda corporativa

El mercado de bonos corporativos de EE. UU. enfrenta un punto de inflexión. Aunque los indicadores superficiales sugieren estabilidad—con volúmenes récord de emisión y primas de riesgo comprimidas a principios de 2026—un análisis más profundo revela presiones crecientes que podrían desencadenar una ola de rebajas de calificación. Según análisis recientes de instituciones financieras importantes, el volumen de empresas en riesgo de caer en la categoría de bonos basura ha aumentado drásticamente, señalando posibles turbulencias en los mercados de crédito.

$63 mil millones en bonos corporativos enfrentan una posible rebaja a categoría basura

La última investigación de JPMorgan destaca la creciente vulnerabilidad de los prestatarios corporativos de nivel medio. Aproximadamente $63 mil millones en bonos corporativos de grado de inversión en EE. UU. ahora tienen una calificación dual: poseen clasificaciones de alto rendimiento por al menos una agencia de calificación importante, mientras que otras mantienen calificaciones BBB- con perspectivas negativas. Esta cifra representa un aumento del 70% respecto a los $37 mil millones registrados a finales de 2024—una escalada significativa en solo tres meses.

“El muro de refinanciamiento está creando una presión importante”, señala Nathaniel Rosenbaum, estratega de crédito de grado de inversión en JPMorgan. A medida que las empresas se apresuran a refinanciar deuda existente, las tasas de interés elevadas se traducen en costos de endeudamiento más altos, comprimiendo los balances de emisores financieramente más débiles y aumentando el riesgo de rebaja. El problema es particularmente agudo para las corporaciones que entraron en el ciclo actual de tasas con finanzas ya estiradas.

Los bonos con calificación BBB-, la más baja en la escala de grado de inversión, ahora representan solo el 7.7% del índice de JPMorgan—el porcentaje más débil en los registros históricos de la firma. Esta compresión sugiere que los gestores de bonos y las empresas han estado alejándose activamente del nivel más vulnerable de la deuda de grado de inversión, probablemente por temor a que una mayor deterioración pueda hacer que caigan en territorio de bonos basura.

Inversiones en IA y actividad de fusiones y adquisiciones tensionan los balances corporativos

La debilidad estructural en el crédito corporativo proviene de múltiples fuentes. Los niveles generales de deuda corporativa están aumentando en relación con las ganancias, impulsados por tres tendencias concurrentes: los efectos persistentes de los ajustes económicos post-pandemia, gastos de capital masivos dirigidos a infraestructura de inteligencia artificial y una actividad sostenida de fusiones y adquisiciones.

“Hay signos claros de debilitamiento de los fundamentos crediticios debajo de la superficie”, afirma Zachary Griffiths, jefe de estrategia macro y de grado de inversión en EE. UU. en CreditSights Inc. Los sectores con fuerte presencia tecnológica e infraestructura, en particular, están asumiendo apalancamiento adicional para financiar proyectos relacionados con IA y adquisiciones estratégicas. Algunas empresas tecnológicas de primer nivel incluso están haciendo un intercambio calculado: aceptar calificaciones ligeramente más bajas dentro del espectro de grado de inversión—pasando de AA a niveles altos de A—porque la penalización por tal movimiento es mínima en comparación con el beneficio de mantener flexibilidad financiera para continuar invirtiendo en IA.

Solo el año pasado, el volumen de rebajas superó en cinco veces y media las mejoras: aproximadamente $55 mil millones en bonos corporativos cayeron en categoría basura, mientras que solo $10 mil millones subieron a calificaciones superiores. Los estrategas de JPMorgan esperan que esta asimetría persista durante todo 2026.

La cautela de los inversores crece ante el debilitamiento de los fundamentos crediticios

A pesar de la fortaleza general de la demanda, los inversores institucionales comienzan a recalibrar su apetito por el riesgo. Los diferenciales de crédito de grado de inversión—la prima adicional que exigen los inversores por asumir riesgo crediticio—se han mantenido comprimidos en torno a 78 puntos básicos esta semana, muy por debajo del promedio de la década de 116 puntos básicos. Sin embargo, esto no refleja una complacencia, sino que responde a dinámicas de mercado inclinadas hacia los prestatarios a principios de 2026.

Al profundizar, algunos gestores de cartera están conscientemente alejándose de empresas que consideran sobreapalancadas. David Delvecchio, director general y copresidente del equipo de bonos corporativos de grado de inversión en PGIM Fixed Income, afirma que su firma evita activamente emisores que están estirando sus balances para financiar grandes proyectos de capital o adquisiciones transformadoras. “Estamos siendo selectivos”, señala, destacando un cambio institucional más amplio hacia posiciones defensivas.

El panorama a corto plazo sugiere que la demanda de los inversores seguirá siendo resistente. Las medidas de estímulo fiscal podrían ofrecer un respaldo adicional a la confianza del consumidor. Sin embargo, la trayectoria subyacente es clara: a medida que las empresas refinancian a tasas más altas y destinan capital a infraestructura de IA, el grupo de empresas capaces de mantener calificaciones sólidas de grado de inversión se reducirá, empujando a más prestatarios hacia el límite de bonos basura.

Transacciones importantes y dinámicas de mercado configuran el panorama crediticio

La emisión global de bonos ha alcanzado niveles récord, ya que los prestatarios buscan aprovechar el fuerte apetito de los inversores, con muchos buscando asegurar ofertas de deuda antes de los períodos de blackout de ganancias y los aumentos anticipados en capital relacionados con IA. Varias transacciones destacadas reflejan la actividad continua del mercado:

Sector gubernamental y de vivienda: La administración Trump ha ordenado a Fannie Mae y Freddie Mac adquirir $200 mil millones en valores respaldados por hipotecas para ayudar a reducir los costos de vivienda.

Situaciones de distress: Saks Global Enterprises busca hasta $1 mil millones en financiamiento mientras navega por posibles procedimientos de bancarrota del Capítulo 11. China Vanke Co., un importante desarrollador inmobiliario, está reestructurando deuda a solicitud regulatoria y enfrenta riesgo de incumplimiento. First Brands Group Inc. ha advertido sobre posible agotamiento de efectivo a fin de mes sin inyecciones de capital inmediatas.

Financiamiento de adquisiciones: Un préstamo de $7 mil millones para apoyar la adquisición de Hologic Inc. por parte de Blackstone Inc. y TPG Inc. fue ofrecido a los inversores con una relación de apalancamiento de 7 veces. Se lanzaron otros $1.2 mil millones en préstamos apalancados para la compra de una unidad de Finastra Group Holdings Ltd., y se inició un financiamiento de $1.8 mil millones para la adquisición de Hillenbrand Inc.

Emisión de alto rendimiento: Charter Communications Inc. vendió $3 mil millones en bonos basura para refinanciar deuda y recomprar acciones, con una fuerte demanda que permitió precios favorables. Six Flags Entertainment Corp. también accedió al mercado de alto rendimiento, emitiendo $1 mil millones en bonos con una acogida igualmente positiva.

Actividad transfronteriza: Royal Bank of Canada y Deutsche Bank AG están comercializando aproximadamente $1.8 mil millones en deuda para financiar la adquisición de TreeHouse Foods Inc. por parte de Investindustrial.

Movimientos de personal reconfiguran los mercados de crédito

Wells Fargo & Co. nombró a Danny McCarthy para liderar su franquicia de crédito dentro de la división de mercados de capital. Yulia Alekseeva se unió a MissionSquare como jefa de renta fija, tras dejar un puesto de liderazgo en financiamiento basado en activos de consumo en Barings. Jean-Luc Lamarque, un veterano operador de bonos, dejó Credit Agricole SA tras casi 30 años. Ares Management Corp. incorporó a Gabriel Fong, exejecutivo de CapitaLand Investment, como socio enfocado en crédito en Asia y situaciones especiales.


La combinación de mayores costos de refinanciamiento, el aumento acelerado del apalancamiento en proyectos de IA y mínimos históricos en los colchones de grado de inversión crea un escenario perfecto para rebajas de crédito elevadas. Aunque los mercados actualmente absorben esta tensión sin signos visibles de estrés, el portafolio en riesgo de $63 mil millones sugiere que la categoría de bonos basura podría ver pronto una entrada significativa de nuevos emisores, reconfigurando la dinámica del crédito durante el resto de 2026.

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