El papel del dólar en el sistema monetario internacional es fundamental, y su apreciación o depreciación afectará directamente los flujos de capital globales y los precios de las materias primas. Al entrar en 2026, las perspectivas de la apreciación del dólar se vuelven más complejas: enfrenta presiones derivadas de los recortes de tasas de los bancos centrales, pero también puede recibir apoyo debido a riesgos geopolíticos. Para entender este fenómeno contradictorio, es necesario comenzar analizando los mecanismos básicos del tipo de cambio del dólar.
Factores que determinan la fortaleza o debilidad del dólar: la relación triangular entre el índice, el tipo de cambio y la política de los bancos centrales
El significado central del tipo de cambio del dólar radica en su valor de intercambio respecto a otras monedas extranjeras. Por ejemplo, en el par EUR/USD, representa cuántos dólares se necesitan para comprar un euro. Cuando EUR/USD sube de 1.04 a 1.09, significa que se necesitan más dólares para cambiar un euro, por lo que el euro se aprecia y el dólar se deprecia; si baja, indica que el dólar se aprecia y el euro se deprecia.
El índice del dólar (DXY) es una herramienta integral para evaluar la fortaleza general del dólar, ponderada por las tasas de cambio de seis monedas principales internacionales (euro, yen, libra, dólar canadiense, corona sueca y franco suizo) respecto al dólar estadounidense. La fluctuación del DXY refleja directamente la tendencia de apreciación o depreciación del dólar frente a estas monedas.
Sin embargo, los cambios en el DXY no siempre se alinean con la dirección de la política de la Reserva Federal. Cuando EE. UU. recorta tasas, en apariencia el dólar debería depreciarse, pero si el Banco Central Europeo recorta más agresivamente, el dólar puede apreciarse en comparación. Por lo tanto, el análisis de si el dólar se aprecia o se deprecia depende fundamentalmente de comparar las políticas de los bancos centrales de EE. UU. y otros países.
Ocho ciclos evolutivos del dólar: desde Bretton Woods hasta hoy
Desde el colapso del sistema de Bretton Woods en 1971, el dólar ha atravesado ocho ciclos completos de apreciación y depreciación, cada uno reflejando el escenario económico y las políticas de la época.
Primera fase: la era de la caída (1971-1980)
Tras anunciar Nixon la desaparición del patrón oro, el oro y el dólar flotaron libremente, y el dólar entró en una tendencia de depreciación. La crisis del petróleo y la alta inflación posteriores llevaron al índice del dólar por debajo de 90, alcanzando mínimos históricos.
Segunda fase: recuperación fuerte (1980-1985)
El expresidente de la Fed, Paul Volcker, implementó una política agresiva de aumento de tasas, elevando la tasa de fondos federales hasta un máximo histórico del 20%, manteniéndola luego en torno al 8-10%. Esto logró frenar la inflación, y el índice del dólar subió hasta un máximo histórico en 1985.
Tercera fase: largo mercado bajista (1985-1995)
El déficit fiscal y comercial de EE. UU. se expandieron simultáneamente, creando un doble déficit que llevó al dólar a una tendencia bajista prolongada, con presión constante en su tipo de cambio.
Cuarta fase: rebote en la era de internet (1995-2002)
El gobierno de Clinton lideró la revolución tecnológica, impulsando el crecimiento económico y atrayendo grandes flujos de capital internacional hacia EE. UU., lo que llevó al índice del dólar a superar los 120 puntos.
Quinta fase: impacto de la crisis financiera (2002-2010)
Tras el estallido de la burbuja de internet, el dólar se debilitó, agravado por los ataques del 11 de septiembre y las políticas de flexibilización cuantitativa a largo plazo, culminando en la crisis financiera global de 2008. El índice del dólar cayó a niveles cercanos a 60.
Sexta fase: recuperación por refugio seguro (2011-2020)
La crisis de deuda europea y el desplome de las bolsas chinas provocaron que los inversores buscaran refugio en EE. UU. El Fed elevó las tasas varias veces, y el índice del dólar se fortaleció, mostrando una tendencia alcista.
Séptima fase: impacto de la pandemia (2020-2022)
Durante la COVID-19, EE. UU. recortó tasas a cero y lanzó una política de flexibilización cuantitativa ilimitada. La emisión masiva de dinero generó una inflación descontrolada, y el índice del dólar retrocedió, aumentando los riesgos de estanflación global.
Octava fase: ajustes agresivos (2022-2024)
Frente a una inflación desbocada, la Fed inició el ciclo de subidas de tasas más agresivo en 25 años, junto con una política de reducción de balance (QT). Aunque logró frenar la inflación, la credibilidad del dólar volvió a ser puesta a prueba: las altas tasas atraen capital, pero una política de endurecimiento excesivo puede sembrar una recesión.
Impulsores y resistencias a la apreciación del dólar: variables clave para 2026
De cara a 2026, el panorama del dólar se encuentra en una encrucijada. Los principales impulsores potenciales de la apreciación del dólar provienen de tres frentes:
Aumento de riesgos geopolíticos: tensiones internacionales (como el conflicto en el estrecho de Taiwán) generan demanda de refugio, impulsando al dólar. La historia muestra que, ante mayores riesgos globales, el dólar, como principal moneda de reserva, suele ser la opción preferida de los inversores.
Datos económicos por encima de las expectativas: si el empleo y el crecimiento en EE. UU. continúan siendo sólidos, el mercado puede retrasar las expectativas de recortes de tasas, fortaleciendo y apreciando al dólar.
Políticas de bancos centrales de otros países: si el BCE o el Banco de Japón recortan tasas más agresivamente que la Fed, el dólar se apreciará en comparación.
Por otro lado, las resistencias a la apreciación del dólar incluyen:
Profundización del ciclo de recortes: si la Fed continúa bajando tasas en 2026, los rendimientos de los bonos estadounidenses seguirán cayendo, reduciendo el atractivo del dólar por sus rendimientos.
Aceleración de la desdolarización global: los países del BRICS promueven el uso de sus monedas en el comercio internacional, reduciendo la dependencia del dólar y debilitando su papel como reserva.
Deterioro de la deuda estadounidense: si la emisión de deuda pública enfrenta dificultades o la calificación crediticia de EE. UU. se degrada, la confianza en el dólar se verá afectada.
Predicciones de los principales pares de divisas: mecanismos y resistencias a la apreciación del dólar
EUR/USD: visión bajista del dólar
El par EUR/USD tiene una correlación inversa muy fuerte con el índice del dólar. Actualmente oscila entre 1.08 y 1.09. Si el BCE mantiene una postura cautelosa y la Fed recorta tasas rápidamente, el euro se apreciará, empujando el EUR/USD al alza, lo que implica una depreciación del dólar. Solo si los datos económicos en EE. UU. mejoran significativamente o aumentan los riesgos geopolíticos, esta tendencia podría revertirse.
GBP/USD: resistencia relativa del libra
Se espera que el Banco de Inglaterra recorte tasas a un ritmo más lento que la Fed, lo que dará soporte relativo a la libra. Para 2026, se prevé que el rango de GBP/USD sea de 1.25 a 1.35, con una tendencia alcista. Si la divergencia económica y política se acentúa, el par podría desafiar los 1.40, aunque hay que estar atento a los riesgos políticos y a la liquidez del mercado.
USD/CNH: presión limitada del dólar
El movimiento del dólar frente al yuan está influenciado por las políticas de EE. UU. y China. Aunque una bajada de tasas en EE. UU. puede elevar el USD/CNH, las intervenciones del Banco Popular de China suelen estabilizar la moneda. Técnicamente, el dólar oscila entre 7.23 y 7.26, con dificultades para romper esa zona, reflejando la cautela del mercado respecto a una apreciación del dólar.
USD/JPY: presión bajista clara
El aceleramiento del crecimiento salarial en Japón (3.1% interanual, máximo en 32 años) crea espacio para que el Banco de Japón suba tasas. Se espera que en 2026, el USD/JPY tenga una tendencia bajista, con una posible caída adicional si rompe los 146.90. Esto indica que la apreciación del dólar en el mercado del yen será difícil, y puede incluso verse presionada a la baja.
AUD/USD: resistencia del dólar australiano
La economía australiana muestra fundamentos sólidos (crecimiento del PIB por encima de lo esperado, superávit comercial récord), y el Banco de Australia mantiene una postura cautelosa de recortes, lo que apoya al dólar australiano. La política de flexibilización de la Fed reduce los rendimientos del dólar, favoreciendo un rebote del AUD/USD. Por lo tanto, la apreciación del dólar en el mercado australiano también enfrentará resistencias.
Estrategia de trading del dólar en 2026: cómo aprovechar la volatilidad
Con base en el análisis anterior, las perspectivas de apreciación del dólar no son optimistas y, de hecho, enfrentan múltiples presiones. Los traders deben ajustar sus estrategias en función del momento.
Estrategia a corto plazo (próximos 2-3 meses): operaciones en rango
Los traders agresivos pueden aprovechar el análisis técnico para captar oportunidades a corto plazo: comprar en soportes del índice del dólar (como 95-100) y vender en resistencias, usando indicadores como MACD y retrocesos de Fibonacci para detectar señales de reversión. Si EE. UU. publica datos de empleo mejores de lo esperado o aumentan los riesgos geopolíticos, el dólar puede rebotar, siendo esa una ventana de entrada.
Los inversores conservadores deben esperar y observar, aguardando señales claras de la política de la Fed antes de actuar.
Estrategia a medio y largo plazo (más de 6 meses): rotación hacia activos no estadounidenses
A medida que la Fed profundice su ciclo de recortes, la base para la apreciación del dólar se debilitará. Los inversores inteligentes deberían considerar:
Reducir gradualmente posiciones largas en dólares y aumentar en yen y dólar australiano, que muestran mayor fortaleza relativa.
Invertir en materias primas vinculadas (oro, cobre), que tienden a comportarse mejor en escenarios de dólar débil.
Seguir de cerca la recuperación en la Eurozona y oportunidades en mercados emergentes.
Gestión del riesgo y disciplina
El trading del dólar en 2026 será cada vez más dependiente de datos y eventos, con una alta sensibilidad a las emociones del mercado. Por ello, las estrategias exitosas deben basarse en:
Disciplina estricta en los stops.
Capacidad de captar con rapidez los datos macroeconómicos relevantes.
Nunca perseguir movimientos a corto plazo sin considerar las tendencias a medio y largo plazo. La apreciación del dólar puede ofrecer oportunidades, pero la probabilidad de una depreciación a medio y largo plazo es mayor, por lo que los inversores deben prepararse para esa tendencia.
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¿Perspectivas de apreciación del dólar en duda? Oportunidades de trading en la volatilidad del tipo de cambio en 2025-2026
El papel del dólar en el sistema monetario internacional es fundamental, y su apreciación o depreciación afectará directamente los flujos de capital globales y los precios de las materias primas. Al entrar en 2026, las perspectivas de la apreciación del dólar se vuelven más complejas: enfrenta presiones derivadas de los recortes de tasas de los bancos centrales, pero también puede recibir apoyo debido a riesgos geopolíticos. Para entender este fenómeno contradictorio, es necesario comenzar analizando los mecanismos básicos del tipo de cambio del dólar.
Factores que determinan la fortaleza o debilidad del dólar: la relación triangular entre el índice, el tipo de cambio y la política de los bancos centrales
El significado central del tipo de cambio del dólar radica en su valor de intercambio respecto a otras monedas extranjeras. Por ejemplo, en el par EUR/USD, representa cuántos dólares se necesitan para comprar un euro. Cuando EUR/USD sube de 1.04 a 1.09, significa que se necesitan más dólares para cambiar un euro, por lo que el euro se aprecia y el dólar se deprecia; si baja, indica que el dólar se aprecia y el euro se deprecia.
El índice del dólar (DXY) es una herramienta integral para evaluar la fortaleza general del dólar, ponderada por las tasas de cambio de seis monedas principales internacionales (euro, yen, libra, dólar canadiense, corona sueca y franco suizo) respecto al dólar estadounidense. La fluctuación del DXY refleja directamente la tendencia de apreciación o depreciación del dólar frente a estas monedas.
Sin embargo, los cambios en el DXY no siempre se alinean con la dirección de la política de la Reserva Federal. Cuando EE. UU. recorta tasas, en apariencia el dólar debería depreciarse, pero si el Banco Central Europeo recorta más agresivamente, el dólar puede apreciarse en comparación. Por lo tanto, el análisis de si el dólar se aprecia o se deprecia depende fundamentalmente de comparar las políticas de los bancos centrales de EE. UU. y otros países.
Ocho ciclos evolutivos del dólar: desde Bretton Woods hasta hoy
Desde el colapso del sistema de Bretton Woods en 1971, el dólar ha atravesado ocho ciclos completos de apreciación y depreciación, cada uno reflejando el escenario económico y las políticas de la época.
Primera fase: la era de la caída (1971-1980)
Tras anunciar Nixon la desaparición del patrón oro, el oro y el dólar flotaron libremente, y el dólar entró en una tendencia de depreciación. La crisis del petróleo y la alta inflación posteriores llevaron al índice del dólar por debajo de 90, alcanzando mínimos históricos.
Segunda fase: recuperación fuerte (1980-1985)
El expresidente de la Fed, Paul Volcker, implementó una política agresiva de aumento de tasas, elevando la tasa de fondos federales hasta un máximo histórico del 20%, manteniéndola luego en torno al 8-10%. Esto logró frenar la inflación, y el índice del dólar subió hasta un máximo histórico en 1985.
Tercera fase: largo mercado bajista (1985-1995)
El déficit fiscal y comercial de EE. UU. se expandieron simultáneamente, creando un doble déficit que llevó al dólar a una tendencia bajista prolongada, con presión constante en su tipo de cambio.
Cuarta fase: rebote en la era de internet (1995-2002)
El gobierno de Clinton lideró la revolución tecnológica, impulsando el crecimiento económico y atrayendo grandes flujos de capital internacional hacia EE. UU., lo que llevó al índice del dólar a superar los 120 puntos.
Quinta fase: impacto de la crisis financiera (2002-2010)
Tras el estallido de la burbuja de internet, el dólar se debilitó, agravado por los ataques del 11 de septiembre y las políticas de flexibilización cuantitativa a largo plazo, culminando en la crisis financiera global de 2008. El índice del dólar cayó a niveles cercanos a 60.
Sexta fase: recuperación por refugio seguro (2011-2020)
La crisis de deuda europea y el desplome de las bolsas chinas provocaron que los inversores buscaran refugio en EE. UU. El Fed elevó las tasas varias veces, y el índice del dólar se fortaleció, mostrando una tendencia alcista.
Séptima fase: impacto de la pandemia (2020-2022)
Durante la COVID-19, EE. UU. recortó tasas a cero y lanzó una política de flexibilización cuantitativa ilimitada. La emisión masiva de dinero generó una inflación descontrolada, y el índice del dólar retrocedió, aumentando los riesgos de estanflación global.
Octava fase: ajustes agresivos (2022-2024)
Frente a una inflación desbocada, la Fed inició el ciclo de subidas de tasas más agresivo en 25 años, junto con una política de reducción de balance (QT). Aunque logró frenar la inflación, la credibilidad del dólar volvió a ser puesta a prueba: las altas tasas atraen capital, pero una política de endurecimiento excesivo puede sembrar una recesión.
Impulsores y resistencias a la apreciación del dólar: variables clave para 2026
De cara a 2026, el panorama del dólar se encuentra en una encrucijada. Los principales impulsores potenciales de la apreciación del dólar provienen de tres frentes:
Aumento de riesgos geopolíticos: tensiones internacionales (como el conflicto en el estrecho de Taiwán) generan demanda de refugio, impulsando al dólar. La historia muestra que, ante mayores riesgos globales, el dólar, como principal moneda de reserva, suele ser la opción preferida de los inversores.
Datos económicos por encima de las expectativas: si el empleo y el crecimiento en EE. UU. continúan siendo sólidos, el mercado puede retrasar las expectativas de recortes de tasas, fortaleciendo y apreciando al dólar.
Políticas de bancos centrales de otros países: si el BCE o el Banco de Japón recortan tasas más agresivamente que la Fed, el dólar se apreciará en comparación.
Por otro lado, las resistencias a la apreciación del dólar incluyen:
Profundización del ciclo de recortes: si la Fed continúa bajando tasas en 2026, los rendimientos de los bonos estadounidenses seguirán cayendo, reduciendo el atractivo del dólar por sus rendimientos.
Aceleración de la desdolarización global: los países del BRICS promueven el uso de sus monedas en el comercio internacional, reduciendo la dependencia del dólar y debilitando su papel como reserva.
Deterioro de la deuda estadounidense: si la emisión de deuda pública enfrenta dificultades o la calificación crediticia de EE. UU. se degrada, la confianza en el dólar se verá afectada.
Predicciones de los principales pares de divisas: mecanismos y resistencias a la apreciación del dólar
EUR/USD: visión bajista del dólar
El par EUR/USD tiene una correlación inversa muy fuerte con el índice del dólar. Actualmente oscila entre 1.08 y 1.09. Si el BCE mantiene una postura cautelosa y la Fed recorta tasas rápidamente, el euro se apreciará, empujando el EUR/USD al alza, lo que implica una depreciación del dólar. Solo si los datos económicos en EE. UU. mejoran significativamente o aumentan los riesgos geopolíticos, esta tendencia podría revertirse.
GBP/USD: resistencia relativa del libra
Se espera que el Banco de Inglaterra recorte tasas a un ritmo más lento que la Fed, lo que dará soporte relativo a la libra. Para 2026, se prevé que el rango de GBP/USD sea de 1.25 a 1.35, con una tendencia alcista. Si la divergencia económica y política se acentúa, el par podría desafiar los 1.40, aunque hay que estar atento a los riesgos políticos y a la liquidez del mercado.
USD/CNH: presión limitada del dólar
El movimiento del dólar frente al yuan está influenciado por las políticas de EE. UU. y China. Aunque una bajada de tasas en EE. UU. puede elevar el USD/CNH, las intervenciones del Banco Popular de China suelen estabilizar la moneda. Técnicamente, el dólar oscila entre 7.23 y 7.26, con dificultades para romper esa zona, reflejando la cautela del mercado respecto a una apreciación del dólar.
USD/JPY: presión bajista clara
El aceleramiento del crecimiento salarial en Japón (3.1% interanual, máximo en 32 años) crea espacio para que el Banco de Japón suba tasas. Se espera que en 2026, el USD/JPY tenga una tendencia bajista, con una posible caída adicional si rompe los 146.90. Esto indica que la apreciación del dólar en el mercado del yen será difícil, y puede incluso verse presionada a la baja.
AUD/USD: resistencia del dólar australiano
La economía australiana muestra fundamentos sólidos (crecimiento del PIB por encima de lo esperado, superávit comercial récord), y el Banco de Australia mantiene una postura cautelosa de recortes, lo que apoya al dólar australiano. La política de flexibilización de la Fed reduce los rendimientos del dólar, favoreciendo un rebote del AUD/USD. Por lo tanto, la apreciación del dólar en el mercado australiano también enfrentará resistencias.
Estrategia de trading del dólar en 2026: cómo aprovechar la volatilidad
Con base en el análisis anterior, las perspectivas de apreciación del dólar no son optimistas y, de hecho, enfrentan múltiples presiones. Los traders deben ajustar sus estrategias en función del momento.
Estrategia a corto plazo (próximos 2-3 meses): operaciones en rango
Los traders agresivos pueden aprovechar el análisis técnico para captar oportunidades a corto plazo: comprar en soportes del índice del dólar (como 95-100) y vender en resistencias, usando indicadores como MACD y retrocesos de Fibonacci para detectar señales de reversión. Si EE. UU. publica datos de empleo mejores de lo esperado o aumentan los riesgos geopolíticos, el dólar puede rebotar, siendo esa una ventana de entrada.
Los inversores conservadores deben esperar y observar, aguardando señales claras de la política de la Fed antes de actuar.
Estrategia a medio y largo plazo (más de 6 meses): rotación hacia activos no estadounidenses
A medida que la Fed profundice su ciclo de recortes, la base para la apreciación del dólar se debilitará. Los inversores inteligentes deberían considerar:
Gestión del riesgo y disciplina
El trading del dólar en 2026 será cada vez más dependiente de datos y eventos, con una alta sensibilidad a las emociones del mercado. Por ello, las estrategias exitosas deben basarse en:
Nunca perseguir movimientos a corto plazo sin considerar las tendencias a medio y largo plazo. La apreciación del dólar puede ofrecer oportunidades, pero la probabilidad de una depreciación a medio y largo plazo es mayor, por lo que los inversores deben prepararse para esa tendencia.