Cada persona, cuando ingresa por primera vez al mundo de las criptomonedas, piensa que es el protagonista con un halo. Creen que pueden comprar en el fondo con precisión y vender en la cima, que pueden identificar a simple vista esa moneda que multiplica por cien entre miles de perros callejeros. Piensan que los demás pierden dinero porque son tontos, mientras que tú, estás destinado a ser ese hijo predilecto que convierte diez mil en diez millones. Luego, los grandes jugadores y los ciclos te dieron una lección que duró varios años.
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Cada persona, cuando ingresa por primera vez al mundo de las criptomonedas, piensa que es el protagonista con un halo. Creen que pueden comprar en el fondo con precisión y vender en la cima, que pueden identificar a simple vista esa moneda que multiplica por cien entre miles de perros callejeros. Piensan que los demás pierden dinero porque son tontos, mientras que tú, estás destinado a ser ese hijo predilecto que convierte diez mil en diez millones. Luego, los grandes jugadores y los ciclos te dieron una lección que duró varios años.