La tendencia del tipo de cambio del yen japonés se invierte, el viento de política entre EE. UU. y Japón impulsa una reconfiguración de las posiciones largas y cortas
Recientemente, el mercado financiero ha experimentado un cambio importante. Impulsado por señales de intervención conjunta de las autoridades de EE. UU. y Japón, el yen ha dejado de devaluarse y ha comenzado a recuperarse, mientras que los inversores en posiciones cortas están acelerando el cierre de sus operaciones. A finales de enero, el dólar alcanzó un máximo de 154 yenes, pero luego retrocedió, y las expectativas sobre la rumbo del yen están cambiando silenciosamente. Detrás de este cambio hay tanto impulso interno en Japón como señales claras en las políticas de EE. UU. y Japón.
Señales de intervención política emergen, los cortos en yenes sufren una masacre
El origen del evento no es complicado. El 23 de enero, el Banco de la Reserva Federal de Nueva York llamó proactivamente a las principales instituciones financieras para preguntar por las cotizaciones inmediatas del dólar frente al yen. Esta acción, que parece rutinaria, generó una reacción en cadena en el mercado, siendo interpretada ampliamente como una señal previa de que EE. UU. está preparado para colaborar con Japón en una intervención en el mercado de divisas.
¿por qué EE. UU. estaría dispuesto a intervenir? La primera ministra Yoshihide Suga anunció la disolución de la Cámara Baja y la convocatoria anticipada de elecciones, y su promesa de recortes de impuestos generó preocupación entre los inversores sobre las finanzas japonesas. Además, los rendimientos de los bonos a largo plazo en Japón alcanzaron niveles históricos, lo que representa una presión insostenible para el Banco de Japón y el Ministerio de Finanzas, que dependen de un entorno de bajos tipos de interés. En este contexto, estabilizar el tipo de cambio del yen y, en consecuencia, el mercado de bonos, se convirtió en un objetivo común para EE. UU. y Japón.
Krishna Guha, economista de Evercore ISI, señaló: «Prevenir una caída excesiva del yen es la consideración principal, y estabilizar indirectamente el mercado de bonos japonés es un efecto secundario. Incluso sin intervención real, estas señales políticas son suficientes para acelerar la recuperación de las posiciones cortas en yenes». Esto explica por qué los inversores en posiciones cortas han estado cerrando rápidamente sus operaciones.
Nuevo patrón en el movimiento del tipo de cambio: 150-155 como campo de batalla
¿Hacia dónde se dirige la tendencia del yen?
Keiichi Inokuchi, estratega de Resona Holdings, afirmó que la tendencia de depreciación del yen, que duró varios años, ha llegado a su fin. «El enfoque del mercado se desplazará ahora a la fluctuación del dólar frente al yen en el rango de 150 a 155». La importancia de este rango radica en que no provocará respuestas más agresivas por parte del banco central, y también proporcionará a las empresas exportadoras japonesas una expectativa de tipo de cambio relativamente estable.
Brent Donnelly, operador senior de divisas en Spectra Markets, opina que es muy probable que el Ministerio de Finanzas de Japón tome medidas concretas para intervenir aún más. En una probabilidad baja, los tres países, EE. UU., Japón y Corea, podrían llegar a un acuerdo informal para coordinarse y estabilizar sus monedas. Basándose en estas hipótesis, espera que la tendencia bajista del dólar frente al yen continúe.
Precaución de Goldman Sachs: aún hay variables en el horizonte
Sin embargo, el banco de inversión Goldman Sachs ofrece una perspectiva diferente. Señala que si el Banco de Japón no adopta una postura más hawkish o no logra estabilizar eficazmente el mercado de bonos mediante herramientas de flexibilización cuantitativa, el yen y los bonos japoneses seguirán enfrentando presiones a la baja. Esto advierte a los inversores que la aparición de señales políticas no significa que los problemas estén resueltos, y que la dirección final del tipo de cambio del yen dependerá de las futuras decisiones del Banco de Japón.
Aún no está claro si esta coordinación de políticas entre EE. UU. y Japón podrá evolucionar hacia una intervención histórica similar al Acuerdo Plaza de 1985. Pero lo que sí es seguro es que el yen ya no es solo un activo en depreciación; su movimiento se ha convertido en un foco de juego político internacional. Los participantes del mercado deben seguir atentos a las próximas políticas y posibles cambios en la postura del Banco de Japón.
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La tendencia del tipo de cambio del yen japonés se invierte, el viento de política entre EE. UU. y Japón impulsa una reconfiguración de las posiciones largas y cortas
Recientemente, el mercado financiero ha experimentado un cambio importante. Impulsado por señales de intervención conjunta de las autoridades de EE. UU. y Japón, el yen ha dejado de devaluarse y ha comenzado a recuperarse, mientras que los inversores en posiciones cortas están acelerando el cierre de sus operaciones. A finales de enero, el dólar alcanzó un máximo de 154 yenes, pero luego retrocedió, y las expectativas sobre la rumbo del yen están cambiando silenciosamente. Detrás de este cambio hay tanto impulso interno en Japón como señales claras en las políticas de EE. UU. y Japón.
Señales de intervención política emergen, los cortos en yenes sufren una masacre
El origen del evento no es complicado. El 23 de enero, el Banco de la Reserva Federal de Nueva York llamó proactivamente a las principales instituciones financieras para preguntar por las cotizaciones inmediatas del dólar frente al yen. Esta acción, que parece rutinaria, generó una reacción en cadena en el mercado, siendo interpretada ampliamente como una señal previa de que EE. UU. está preparado para colaborar con Japón en una intervención en el mercado de divisas.
¿por qué EE. UU. estaría dispuesto a intervenir? La primera ministra Yoshihide Suga anunció la disolución de la Cámara Baja y la convocatoria anticipada de elecciones, y su promesa de recortes de impuestos generó preocupación entre los inversores sobre las finanzas japonesas. Además, los rendimientos de los bonos a largo plazo en Japón alcanzaron niveles históricos, lo que representa una presión insostenible para el Banco de Japón y el Ministerio de Finanzas, que dependen de un entorno de bajos tipos de interés. En este contexto, estabilizar el tipo de cambio del yen y, en consecuencia, el mercado de bonos, se convirtió en un objetivo común para EE. UU. y Japón.
Krishna Guha, economista de Evercore ISI, señaló: «Prevenir una caída excesiva del yen es la consideración principal, y estabilizar indirectamente el mercado de bonos japonés es un efecto secundario. Incluso sin intervención real, estas señales políticas son suficientes para acelerar la recuperación de las posiciones cortas en yenes». Esto explica por qué los inversores en posiciones cortas han estado cerrando rápidamente sus operaciones.
Nuevo patrón en el movimiento del tipo de cambio: 150-155 como campo de batalla
¿Hacia dónde se dirige la tendencia del yen?
Keiichi Inokuchi, estratega de Resona Holdings, afirmó que la tendencia de depreciación del yen, que duró varios años, ha llegado a su fin. «El enfoque del mercado se desplazará ahora a la fluctuación del dólar frente al yen en el rango de 150 a 155». La importancia de este rango radica en que no provocará respuestas más agresivas por parte del banco central, y también proporcionará a las empresas exportadoras japonesas una expectativa de tipo de cambio relativamente estable.
Brent Donnelly, operador senior de divisas en Spectra Markets, opina que es muy probable que el Ministerio de Finanzas de Japón tome medidas concretas para intervenir aún más. En una probabilidad baja, los tres países, EE. UU., Japón y Corea, podrían llegar a un acuerdo informal para coordinarse y estabilizar sus monedas. Basándose en estas hipótesis, espera que la tendencia bajista del dólar frente al yen continúe.
Precaución de Goldman Sachs: aún hay variables en el horizonte
Sin embargo, el banco de inversión Goldman Sachs ofrece una perspectiva diferente. Señala que si el Banco de Japón no adopta una postura más hawkish o no logra estabilizar eficazmente el mercado de bonos mediante herramientas de flexibilización cuantitativa, el yen y los bonos japoneses seguirán enfrentando presiones a la baja. Esto advierte a los inversores que la aparición de señales políticas no significa que los problemas estén resueltos, y que la dirección final del tipo de cambio del yen dependerá de las futuras decisiones del Banco de Japón.
Aún no está claro si esta coordinación de políticas entre EE. UU. y Japón podrá evolucionar hacia una intervención histórica similar al Acuerdo Plaza de 1985. Pero lo que sí es seguro es que el yen ya no es solo un activo en depreciación; su movimiento se ha convertido en un foco de juego político internacional. Los participantes del mercado deben seguir atentos a las próximas políticas y posibles cambios en la postura del Banco de Japón.