La mayoría de las personas carecen de un propósito interno y de la capacidad para pensar de forma independiente. Debido a eso, se dejan llevar por la indignación y la identidad grupal. Estar enojados les da una sensación de significado, y la multitud proporciona las creencias que no están dispuestos o no pueden formar por sí mismos. Lo que llaman convicción suele ser solo resentimiento compartido e ideas prestadas, repetidas hasta que parecen una verdad.
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La mayoría de las personas carecen de un propósito interno y de la capacidad para pensar de forma independiente. Debido a eso, se dejan llevar por la indignación y la identidad grupal. Estar enojados les da una sensación de significado, y la multitud proporciona las creencias que no están dispuestos o no pueden formar por sí mismos. Lo que llaman convicción suele ser solo resentimiento compartido e ideas prestadas, repetidas hasta que parecen una verdad.